Cristine y su sueño de ser profesora en Turkana

Su madre apoya su educación para evitar que continúe su mismo camino: el del matrimonio precoz

Fundación Pablo Horstmann

La madre de Cristine tiene cuatro hijos pequeños. A ella la obligaron a casarse con un hombre mucho más mayor, que además tenía otras dos esposas anteriores. Tal es el poco valor que tienen las mujeres en la región de Turkana, como en otros muchos lugares de África. De ahí lo revolucionario que resulta para esta cultura ancestral que las niñas estudien y puedan decidir sobre su futuro. La madre de Cristine lo tenía muy claro: no quería que su hija siguiera su mismo destino.

Cristine pudo prepararse para el examen oficial de acceso a primaria gracias a los Centros Nutricionales y Escuelas Preescolares que las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia, con el apoyo de la Fundación Pablo Horstmann, han levantado en diferentes áreas de la región.

De ahí lo revolucionario que resulta para esta cultura ancestral que las niñas estudien y se labren un futuro independiente

Pero lamentablemente, en un territorio como el de Turkana, marcado por la pobreza, la inseguridad alimentaria y las barreras culturales, la continuidad educativa en primaria sigue siendo un reto. Especialmente difícil lo tienen las niñas ya que las familias priorizan la escolarización de los varones. Por este motivo, las misioneras pidieron a la Fundación comenzar a apoyar la escolarización en primaria de las niñas. Así nacieron en 2025 las Becas Esperanza de las que Cristine es beneficiaria.

Por cierto, de mayor quiere ser profesora. Por ahora lleva buen camino, es una alumna ejemplar y su asignatura favorita son las Matemáticas.