Operada en Madrid cuando apenas tenía posibilidades de sobrevivir, Hanna inspiró el nacimiento de la Fundación en Meki


Hace 17 años, una bebé de dos años llegó a nuestras vidas gracias a la hermana Nieves Crespo, misionera salesiana. Había sido abandonada en las puertas de su colegio en Zway (Etiopía) y luchaba por sobrevivir con una grave cardiopatía congénita y malnutrición severa. Todo hacía prever que la pequeña, a quien las misioneras bautizaron con el nombre de Hanna, no lograría sobrevivir. En su país no había lugar donde realizar la operación que podía salvarle la vida.
Entonces, la hermana Nieves escribió una carta a la Dra. Ana Sendagorta, oftalmóloga en el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, que cambió el destino de esa niña. La doctora implicó a los cirujanos del hospital y Hanna fue operada con éxito. Durante la cirugía, que duró más de seis horas, Hanna sufrió dos paradas cardíacas y después pasó más de tres semanas en la UCI y nueve meses de recuperación en casa de una familia que la acogió en Madrid.
Tras su recuperación, Hanna volvió a Meki y comenzó a vivir en el orfanato Let Children Have Home, gestionado por el Vicariato de la Iglesia Católica de Meki, y que tiempo después fue rescatado por la Fundación Pablo Horstmann, cuando estaba en peligro de cerrar.
Vivió feliz 15 años más
Aquella niña cuyo destino era una muerte segura por el simple hecho de haber nacido en Etiopía, vivió 15 años más, rodeada de cariño y de cuidados en un hogar feliz. Su historia fue también el germen de un proyecto integral de la Fundación Pablo Horstmann en Meki.
Hace un año, Hanna partió hacia el Cielo. Pero no nos dejó del todo. Su vida encendió una luz que nunca se apagará. Ella fue la chispa que nos llevó hasta Meki, y estamos seguros de que esa luz sigue iluminando, desde ahí arriba, los corazones de todos los que formamos parte de esta misión.
