Más de un tercio de la población del subcondado vive en extrema pobreza, con un acceso muy limitado a servicios básicos

Alcobendas, 25 de febrero de 2026. En Webuye, al oeste de Kenia, nacer o enfermar siendo niño sigue siendo demasiado arriesgado. En colaboración con las Franciscan Sisters of Saint Anna, estamos desarrollando el Hospital Materno-Infantil de Santa Ana, un proyecto nacido con una convicción muy clara: la salud de una madre y de un niño no debería depender de su capacidad económica ni de su lugar de nacimiento, por tanto, dar acceso a una asistencia digna es nuestra misión.
Webuye West es un subcondado joven y en rápido crecimiento, con una tasa anual cercana al 4 %. Sin embargo, esta vitalidad demográfica convive con una realidad compleja: más del 74 % de la población vive en pobreza multidimensional y más de un tercio en pobreza extrema, con un acceso muy limitado a servicios básicos como agua potable, saneamiento, electricidad e infraestructuras. En este contexto, acudir a un centro sanitario supone a menudo una barrera difícil de superar.
Para responder a esta brecha nace el Hospital de Santa Ana, que ofrece servicios de pediatría, maternidad, neonatología, ginecología, laboratorio, farmacia, diagnóstico por imagen y quirófano, en una región donde hasta ahora no existían unidades neonatales especializadas ni suficientes profesionales pediátricos. Más allá de la atención médica, el proyecto representa una puerta de acceso a una asistencia sanitaria digna, segura y de calidad.
Modelo accesible para todas las familias
El hospital aplica un modelo de acceso equitativo que garantiza la atención gratuita a las familias más vulnerables, mientras que el resto de los pacientes contribuye mediante un copago asequible, siempre inferior al de otros centros de la zona. De forma paralela, impulsamos activamente el uso del seguro público de salud (SHA), cuyos reembolsos permiten avanzar hacia un modelo de sostenibilidad progresiva a medio y largo plazo.


El hospital comenzó a funcionar el pasado 1 de julio de 2025, aun con algunas instalaciones pendientes de finalizar y un equipo inicial reducido. Desde los primeros meses, la demanda fue inmediata. Durante el segundo semestre del año atendimos 1.648 niños, realizamos más de 1.500 consultas pediátricas, acompañamos a 270 mujeres embarazadas y asistimos 39 partos. Además, el equipo realizó dos salidas a comunidades cercanas, acercando la atención sanitaria a familias que no pueden desplazarse hasta el centro.
Desde el inicio, la formación del personal sanitario local ha sido un eje fundamental del proyecto. Solo en 2025, profesionales voluntarios impartieron 90 sesiones formativas en pediatría, reforzando competencias clínicas clave y contribuyendo de forma directa a mejorar la calidad de la atención.
Nada de esto sería posible sin vuestro apoyo. Gracias a él, el Hospital Materno-Infantil de Santa Ana sigue creciendo y fortaleciendo un sistema de salud que protege la vida allí donde es más frágil.
