La historia de Purity, primera paciente de Mukuru con diabetes: de la tragedia a la esperanza

La implicación de los equipos sanitario y social logra rescatar a la joven de la calle, el abandono escolar y la enfermedad

Fundación Pablo Horstmann

Alcobendas, 23 de enero de 2026. El compromiso e implicación con cada paciente que tiene el equipo pediátrico de la clínica Mary Inmaculate de Mukuru es tan grande que no solo ofrecen una alta calidad asistencial, sino que gracias a su coordinación con los trabajadores sociales del Mukuru Promotion Center (MPC) -al que pertenece la clínica-, proporcionan a cada niño una ayuda integral.

Así lo han demostrado con el caso de Purity (13), quien acudió una mañana a la clínica en situación extremadamente grave. “Llegó con malnutrición severa, deshidratada y con unos niveles de azúcar por las nubes”, explica su pediatra, la dra. Alba Bassets. Purity había sido diagnosticada de diabetes en un hospital público en 2022. Comenzó el tratamiento con insulina, pero poco tiempo después, se vio obligada a abandonarlo porque su familia no podía pagarlo.

La niña pertenece a una familia extremadamente pobre del slum de Mukuru. Su madre saca adelante sola a sus cuatro hijos sin un trabajo estable, lavando la ropa de los vecinos cuando se lo permiten. Purity había tenido que que abandonar sus estudios de 6º de primaria porque tampoco podían costearlos.

Aunque la familia había recibido ayudas de una ONG estadounidense, con el cese de USAid perdió este apoyo.

Por si fuera poco, en noviembre un gran incendio en el suburbio provocó que se quemara la chabola dónde vivían. Gracias a la generosidad de una vecina, pudieron cobijarse durante un mes en su casa, durmiendo los cinco miembros en un colchón que encontraron abandonado.

Todo en la vida de esta familia les hacía perder la esperanza.

Hasta que una luz se encendió.

Inmediatamente todo el equipo pediátrico se implicó en la curación de la joven. Para poder hacerle un diagnóstico correcto, la Dra. Bassets se coordinó con la Unidad de Diabetes del Servicio de Pediatría de la Fundación Pablo Horstmann en Lamu, quienes le diagnosticaron una diabetes tipo 5, “asociada a una desnutrición tan grave y mantenida en el tiempo, que no permitió el desarrollo normal de su páncreas”, explica la Dra. Bassets.

«Cuando le preguntábamos qué necesitaba, ella insistía todo el tiempo en que tenía mucha hambre, así que compartíamos nuestra comida con ella»

Así, Purity comenzó a acudir todos los días a la clínica para que se le ajustara el tratamiento. “Cuando le preguntábamos qué necesitaba, ella insistía en que tenía mucha hambre, así que compartíamos nuestra comida con ella, enseñándole pautas de nutrición para ir regulando sus niveles de azúcar. Así, le cambió totalmente el rostro”, cuenta su pediatra.

Además, el equipo vinculó a la familia a la unidad de apoyo nutricional y hablaron del caso con las Sisters of Mercy y su equipo de trabajadores sociales, que se pusieron rápidamente en marcha. Les facilitaron una habitación para vivir y consiguieron plaza para Purity y sus hermanos en uno de sus colegios.

Gracias al trabajo conjunto de la Fundación Pablo Horstmann y el Mukuru Promotion Center, Purity ha podido comenzar su terapia con insulina; su familia tiene un techo dónde cobijarse y sus hermanos han vuelto al colegio. Una ayuda integral para asegurar que toda la familia tenga una vida lo más plena posible.